VOLVER A LA INFANCIA
De pequeña no podía comprender como de aquella caja oscura con parlante pudiese salir música y mucho menos como de aquel objeto cuadrado lograsen salir tantas imágenes, creí que los personajes de las series que miraban eran del tamaño del televisor.

Un día mi tío destapó la televisión, pero grande fue mi sorpresa al solo encontrar cables y nada más, hasta un grito me gané por querer buscar en ella todo lo que mi imaginación había creado, llegando a pensar que dentro de ella habitaban muchos personajes pequeños.

diversos programas he visto pero hay personajes que nos logran cautivar, pues si de ello se trata jamás olvidare a la tierna Candy, de los moñitos rubios que venia de las colinas de Poni con dos apuestos galanes, que siempre se enfrentaban por ella, de pronto me metía en ese mundo de fantasía y solía soñar.

En la radio Studio 92, escuché duras críticas de esta serie, alegaban que tras esa niña dulce tierna, de ojos azules, se escondía una joven coqueta que hacia sufrir a los personajes principales, decía estar enamorada de Antoni pero que bien que paseaba con Terri.

“En mi ventana veo brilla”es una de las estrofas que quedara como una música alegre en mi recuerdo de niña, sé que aunque los años hallan pasado esta serie marco mi vida, por que al recordarla vuelvo mágicamente a tener los 8 años y sentarme en el rosado sillón a las 6 de la tarde para sintonizar en panamericana esta miniserie.

Si bien es cierto se podría llamar un dibujo animado se acerca mucho a la realidad, jamás compararía Candy, con Ton y Hierry o el Demonio de Tasmania, por que la temática del programa se acercaba más a realidad: afectos, sentimientos encontrados escenas tiernas que a más de uno un suspiro nos sacaron.

Diversas situaciones de una huerfanita, ingenua, que llegó conocer a su nueva familia, es aquí donde encuentra un amor de verdad, pero este por caso del destino muere .Si yo contase esta historia a mis menores primos no dudarían en pensar de que se trataría de una novela.

Pues podría ser una novela infantil, donde no se ven animales hablando grandes discursos, o mucho menos gatos corriendo atrás de ratones, a lo mucho actuaban clink que era una pequeña ardilla que jamás escuche hablar, aquí mostraron a la adolescente que en mi interior aún dormía.

A trabes de esta serie yo creía mucho en el príncipe de la colina, soñar con un Antoni o Terri, en la actualidad es imposible por que ni en Goku, ni en Seilormun o Picachu, voy ha encontrar unas personalidad tan apacible como la de Antoni, aunque Terri fue más esquivo y algo duro, en el fondo era muy inocente.

Claro esta que los apuntes de la maldad estaban con la hermana de la familia Archi, pero era aquella sana envidia que no terminaba en golpes rudos por ganar batallas. Pueden muchas películas y miniseries llamar mi atención, pero ninguna como Candy ya que al recordarlo aflora en mí la niña soñadora que fui y que en un lugar de mi alma persiste.

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